domingo, 20 de enero de 2013
Después de un montón de tiempo sin escribir, sin casi leer, simplemente aprendiendo a superarme y a ser yo misma, resulta que he cambiado. Ya no me identifico con como era, porque sé que es mi pasado y lo acepto, pero ya no pienso así.
Ahora pienso en la estabilidad en el amor, porque me doy cuenta de que anteriormente era solo una chica hecha un lío y que solo buscaba alguien con quien probar cosas y que me aceptara. Comprendí que lo que de verdad necesitaba era aceptarme tal y como soy, y antes de eso conocerme, así que encontré a alguien que me hace sentir alegría real, que consigue que se me olvide todo con solo mirarme y sonreírme, alguien que además se acerca a hablarme y se interesa por mi.
Ya no me desesperan las ansias de algo más, me siento cómoda con esa amistad, aunque sé que yo siento un cariño distinto por él. Puedo esperar tranquila y paciente a que él decida lo que quiere.
Ahora no me siento ansiosa a todas horas, y no me deprimo por razones inventadas. No siento la necesidad permanente de sentir el amor de alguien. Tengo, creo, una mejor perspectiva de mis relaciones; sé distinguir entre mis grandes amigos, mis buenos amigos y mis amigos, es decir, ahora sé con quien puedo hablar y a quién puedo pedir ayuda.
Ahora estoy aprendiendo a buscar ayuda cuando la necesito. Si me siento sola, llamo a una amiga, le cuento cualquier preocupación que tenga y sólo con una conversación normal, sólo con saber que me ha escuchado y que está ahí, vuelvo a ser yo, a sentirme afortunada y acompañada.
Ya no tengo miedo a llorar. No lloro tanto y suelo encontrar mejores razones para hacerlo, aunque muchas veces se me llenan los ojos de lágrimas sin razón aparente, sé poner una sonrisa y decir sinceramente que no tengo nada.
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