Temo que sea sólo un instante efímero de infinitos sentimientos. Espero de verdad que no sea algo pasajero, que esta sensación de conexión y cariño profundo hacia ella no cambie, que siga presente cuando por fín la vea.
Siento que la adoro, que quiero absorver cada parte de ella, cada uno de los nimios detalles que conforman la increíble persona que es. Quiero mirarla a los ojos durante una eternidad, quiero estrecharla contra mí con todas mis fuerzas y sentír su corazón latiendo junto a mi piel. Quiero acariciarle esa preciosa cara que tiene y hacerle ver lo adorable que es. Quiero que me cuente cada pequeño detalle de lo que le ocurre cada día, como le gusta hacer a veces; aunque no sepa responder siempre, quiero saber qué piensa, qué siente.. Quiero extasiarme al introducirme en su mente, aunque nunca pueda conocerla del todo. Quiero comprenderla.
De verdad muero por poder estar cerca de tí, cielo. Quiero que me mires a la cara y te veas reflejada en mis ojos, que veas qúe veo yo cuando te miro. Quiero que te des cuenta de la belleza que contemplo. Tu exquisita delicadeza. Tú. Esa criatura apasionada y apasionante, que a veces se encoge como un pequeño gatito y otras se iergue como un gran felino, un elegante puma negro de brillante pelaje, que resiste el cielo cuando se le cae encima.
Tan bonita que eres. No creo merecer tenerte para mí, aunque así lo quiera. Tan sensible y profunda, me inspiras. Me provocas ese sentimiento egoísta de usar todo tu tiempo para estar contigo, pero también me das ganas de observarte, de ver cómo eres cuando estás con otras personas; con tus amigos, tan despreocupada y dicharachera.. Tan perfecta en tu adorable imperfección.
Me gustaría decirte que voy a ir a verte pronto, pero sé que no es así, y me asusta estar lejos de tí, me asusta no poder sentirte cerca, no poder cogerte la mano.. Pero sé que estás ahí, al otro lado del océano, observando el mundo desde esa bonita isla que a veces parece más una cárcel que un paraíso.