sábado, 8 de septiembre de 2012

¿Qué es lo que me pasa?

 A veces me comporto como una perfecta imbécil. Es decir, ¿cuántas veces me habrás dicho que te gusto? La verdad, creo que he perdido la cuenta.. y he perdido la cuenta de las veces que he sentido que todo mi interior se revolvía cuando pensaba en tí, he perdido la cuenta de las veces que me he quedado mirando como una tonta tus fotos, sin fijarme en tus defectos, he perdido la cuenta de las veces que me he sorprendido pensando en tí, en un "nosotros".. también he perdido la cuenta de las veces que te he hecho daño, que te he dado ilusiones para luego echarlas por tierra, he perdido la cuenta de las veces que me he hundido por hundirte... extraño, ¿no?
 No sé cuantas veces te he dicho que no siento lo mismo que tú, creo que es verdad, pero no estoy segura.. no estoy segura de absolutamente nada. No estoy segura de por qué a veces me late rápido el corazón cuando pienso en tí, ni estoy segura de por qué minutos después de decirte que me gustas, siento unas ganas irrefrenables de negarlo todo.
 No aguanto las ganas de tenerte, y luego no aguanto las ganas de alejarme de tí. No me gusta jugar, no soy una manipuladora, odio hacer daño.. ¿qué es lo que me pasa?
 Siento que quiero estar contigo, pero quizá no quiera enamorarme. Te he dicho que no me quiero cerrar puertas, y eso es estúpido, porque ¿desde cuando tengo yo alguna salida? Así y todo, no sé que quiero, pero sí creo que sé qué es lo correcto, ¿de qué valdría seguir complicándonos la existencia? Mejor cerrar el pico, y pasar página, para que tú puedas hacer lo mismo.

jueves, 2 de agosto de 2012

16 años no son muchos, pero soy una impaciente.


 Sé que estar triste no sirve de nada, pero es lo único que se hacer. Sé que no tiene sentido estar tan preocupada por tener a alguien que me quiera, o que esté conmigo, además de mis amigas. Sé que pasarlo mal por algunas personas que en realidad no quiero tanto es estúpido. Sé que 16 años no son muchos, pero sigo siendo una impaciente. También sé que autocompadecerme, apiadarme de mi misma, desconsolarme, acostarme en el suelo, acurrucarme contra la pared, o simplemente llorar, no ayuda, pero ¿qué otra cosa hacer? ¿ Qué hacer cuando resulta infinitamente más facil estar triste que luchar para sonreír?
 Por lo menos estoy aprendiendo, aprendiendo a que obligarme a querer no es querer, que aunque me obligue una y mil veces a quererle , lo único que voy a conseguir es hacernos daño, aprendiendo que no es justo para ninguno conformarme, aunque me obligue a creer que encaja en lo que "me gusta", me empiezo a dar cuenta de que si no siento lo suficiente, aunque prefiera dañarme yo, no puedo hacerlo, no puedo obligarme. Estoy aprendiendo a odiarme menos, a pensar un poco más en mí, aprendiendo a que no siempre es bueno evitar hacer daño a los demás si para eso tengo que hacérmelo a mi misma.
 Quizá algún día consiga ser una persona un poco más feliz, quizá consiga preocuparme menos por lo que podría pasar y simplemente vivir, quizá me olvide de una vez de mis prejuicios para conmigo, y puede que algún día ya no me sienta tan cómoda estando triste, acurrucada y llorando.

viernes, 13 de julio de 2012

Ciertas cosas que me horrorizan.

 Me encanta esa sensación, de nerviosismo persistente, cuando no puedo dejar de sonreír, no puedo dejar de actualizar la pantalla del ordenador para ver si aparece ese nombre, su nombre, ese mismo nombre que me hace soñar. Me encanta ese momento de alegría infinita cuando lo veo, y cruzamos miradas, cuando siento que todo tiene sentido, esa milésima de sengundo en que me lanzaría al vacío para que durara un poco más.
 Pero odio esa forma que tengo de enamorarme de esas sensaciones, de depender de ellas, esa manera que tengo de llegar a no querer otra cosa, a querer que esos momentos y sensaciones estén siempre ahí.
 Por eso, cuando siento esas cosquillas que me recorren, que me hacen tiritar, quiero escapar, huir a donde nadie me encuentre, porque sé que esa sensación acabará y yo quiero que dure para siempre. Por eso soy fría como un témpano, por eso ante una caricia, devuelvo silencio, por eso cuando siento que quiero a alguien, desespero. Y luego llegan la tristeza, el vacío y la culpabilidad.
 Tengo miedo. Miedo a decir que estoy rota, vacía, miedo a sentirme más sola, miedo a que nadie pueda hacer nada por mi, o que nadie tenga intención de ayudarme. Tengo miedo a ser débil, a no poder parar de llorar, ni levantarme de la cama, a quedarme ahí una eternidad sufriendo porque es más fácil que luchar.
 Tengo miedo a estar enferma, a no poder superar todo el dolor que amenaza con caérseme encima. A no tener fuerzas para levantarme, a rendirme ante mis complejos, a sentirme débil y no poder hacer nada para remediarlo.
 Me odio por no poder hacer que la sensación de estar feliz dure en mí más que unas pocas horas seguidas, por no poder moralizarme yo sola, por ser tan dependiente, necesitar tanto que mis amigos me animen.
 Odio esa incapacidad que tengo de sonreír de verdad a lo largo de una tarde, esa incapacidad de expresarme. Odio quedarme en silencio, no tener palabras, ni necesidad de expresarme. Odio ponerme triste con la más mínima tontería, y que todo se acumule.
 Ni siquiera soy capaz de deprimirme de verdad, sólo me quedo en un punto medio entre una chica feliz, normal y saludable, y una chica enferma de soledad, triste y acomplejada. Ese punto en el que soy una chica sin interés por nada, que se queda quieta ante todo, que no es capaz de hablar, a veces ni siquiera de sentir. Sólo tengo ganas de acurrucarme y llorar, odiarme, y hacerme daño.

jueves, 19 de abril de 2012

Siempre, siempre.

Esa amiga que nunca olvidare, por muy lejos que se marche, siempre estara presente en mi vida, en mis pensamientos. La quiero mas que a muchas cosas y es lo mas especial y preciado que tengo. En realidad me deja sin palabras.. La amo.


Published with Blogger-droid v2.0.4

martes, 17 de abril de 2012

Preciosidades como tú.

Días como hoy que no puedo dejar de pensar en tí.

Ilusión, ilusión.

 Hay veces que no puedo sacarte de mis pensamientos, hay veces que llego a odiarme por no poder dejar de pensar en tí. Hay momentos que no logro imaginarme el mundo si tú no existieras, si no te viera, aunque no hablemos porque ninguno se atreve, eres demasiado importante para no exixtir, para que te pueda olvidar.
 Aunque intente negarlo, aunque parezca imposible, un tonto pensamiento, aunque no te conozca de nada, quiero conocerte, quiero saber desde el primer al último dia de tu vida, quiero que seas una parte imprescindible en mi vida, en mi, una parte inseparable de mi propia alma. Quiero ser especial para tí, ser importante para tí. Quiero que me mires como tú sabes, y me sonrías de esa manera que me hace sonrojarme y me hace imposible parar de sonreír, que me abraces, como sólo tú puedes, y me hagas sentir en protegida, en mi sitio, mi hogar. Quiero que me cojas la mano y paseemos, quiero que me cuentes cada minuto de tu vida, cada sensación, cada pensamiento.
 Si tú me dejas, recorreré cada poro de tu piel, en busca de algún defecto, aunque dudo encontrarlo, cada sonrisa que me dediques será un tesoro para mí, cada mirada de esas turbadoras, que dejan entrever lo increíble y precioso que eres, la memorizaré y la recordaré siempre.
 Si tú quieres, me tendrás para ti, sin tratos, ni negociaciones.
 Es simple, te quiero para mí, me entrego para tí. No tienes que hacer nada, solo ser tú; así de especial, aunque no sepa nada de tí, ya sé que eres como una ilusión, que en realidad no existes, luego abro los ojos y sí que estás ahí, si que eres real, casi como un dios del Olimpo, para mí eres más. No necesito que hagas nada, ni digas nada, ni que seas de ninguna manera, solo sé tú mismo, no quiero que cambies por mí. Solo quiero tenerte para mí, y quiero no poder sacarte de mi mente, y quiero atormentarte, quiero vivir todo lo que pueda junto a tí.

domingo, 15 de abril de 2012

Promesas, promesas.

 Cada día de hoy en adelante pienso escribir una entrada, aunque sean dos líneas de lo más pasteloso que pueda entrar por vuestros ojos e intoxicar vuestro cerebro, o que esas líneas sean tan deprimentes que os den ganas de mandarme tirar por mi balcón, o que os hagan pensar que tengo una depresión, cosa que puede que llegue a tener con los traumas que cojo..
 Sí, soy una de esas personas que ayudan a todo el mundo y parece la persona más feliz, pero luego se tropieza y piensa en algo, se le mete en la cabeza y no puede dejar de llorar. Pero bueno, así soy yo.

miércoles, 25 de enero de 2012

A veces la vida da una vuelta de 180° y te das cuenta de que eras muy tonta al pensar que nunca ibas a conseguir lo que deseas.. Pero resulta que cuando te esfuerzas y te despreocupas, te viene todo solo y tranquilamente. Aún así la vida puede dar otra media vuelta y puedes quedarte donde estabas, tu sueños se caen y te quedas rota tumbada en medio de un vacío desconocido.

Estoy aprendiendo a levantarme, cada vez lo hago más facilmente.


Published with Blogger-droid v2.0.3