domingo, 15 de abril de 2012

Promesas, promesas.

 Cada día de hoy en adelante pienso escribir una entrada, aunque sean dos líneas de lo más pasteloso que pueda entrar por vuestros ojos e intoxicar vuestro cerebro, o que esas líneas sean tan deprimentes que os den ganas de mandarme tirar por mi balcón, o que os hagan pensar que tengo una depresión, cosa que puede que llegue a tener con los traumas que cojo..
 Sí, soy una de esas personas que ayudan a todo el mundo y parece la persona más feliz, pero luego se tropieza y piensa en algo, se le mete en la cabeza y no puede dejar de llorar. Pero bueno, así soy yo.

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