Temo que sea sólo un instante efímero de infinitos sentimientos. Espero de verdad que no sea algo pasajero, que esta sensación de conexión y cariño profundo hacia ella no cambie, que siga presente cuando por fín la vea.
Siento que la adoro, que quiero absorver cada parte de ella, cada uno de los nimios detalles que conforman la increíble persona que es. Quiero mirarla a los ojos durante una eternidad, quiero estrecharla contra mí con todas mis fuerzas y sentír su corazón latiendo junto a mi piel. Quiero acariciarle esa preciosa cara que tiene y hacerle ver lo adorable que es. Quiero que me cuente cada pequeño detalle de lo que le ocurre cada día, como le gusta hacer a veces; aunque no sepa responder siempre, quiero saber qué piensa, qué siente.. Quiero extasiarme al introducirme en su mente, aunque nunca pueda conocerla del todo. Quiero comprenderla.
De verdad muero por poder estar cerca de tí, cielo. Quiero que me mires a la cara y te veas reflejada en mis ojos, que veas qúe veo yo cuando te miro. Quiero que te des cuenta de la belleza que contemplo. Tu exquisita delicadeza. Tú. Esa criatura apasionada y apasionante, que a veces se encoge como un pequeño gatito y otras se iergue como un gran felino, un elegante puma negro de brillante pelaje, que resiste el cielo cuando se le cae encima.
Tan bonita que eres. No creo merecer tenerte para mí, aunque así lo quiera. Tan sensible y profunda, me inspiras. Me provocas ese sentimiento egoísta de usar todo tu tiempo para estar contigo, pero también me das ganas de observarte, de ver cómo eres cuando estás con otras personas; con tus amigos, tan despreocupada y dicharachera.. Tan perfecta en tu adorable imperfección.
Me gustaría decirte que voy a ir a verte pronto, pero sé que no es así, y me asusta estar lejos de tí, me asusta no poder sentirte cerca, no poder cogerte la mano.. Pero sé que estás ahí, al otro lado del océano, observando el mundo desde esa bonita isla que a veces parece más una cárcel que un paraíso.
domingo, 16 de noviembre de 2014
miércoles, 20 de agosto de 2014
Sueña.
Resulta que he estado mejorando. Me siento más feliz, más cómoda conmigo misma.
Aún pienso demasiado, aún digo querer más de lo que estoy dispuesta a luchar para conseguir, aún me hundo algunas veces al ver mi reflejo en el espejo, con esa perspectiva dañina propia del pensamiento único de esta maldita isla en la que llevo cautiva toda mi vida.
No obstante, me siento muchísimo más cómoda con mi cuerpo. Desnuda. Delante de alguien (sí, quién lo diría). Seguramente es en parte debido a esa increíble persona que estoy superando gran parte de mis complejos y obsesiones, esa persona que me hace pensar en mí misma como alguien especial, único, que merece que le quieran.
No, no estoy enamorada; por suerte o por desgracia sigo con mi personalidad gélida y miedosa a la cercanía humana, aunque siga desesperada por tenerla... Mejor aún, he tenido un amigo de esos con los que tanto sueño, que te marcan la vida desde que les conoces, y que luego se van (quizá no permanentemente) dejándote frustrada por no poder saber más.
Es una de esas personas apasionantemente interesantes.
Luego está ésta otra persona que es tan jodidamente adorable que me dan ganas de llorar cuando pienso en ella. Llorar porque sé que merece mucho más de lo que ha tenido y tiene, y por saber que yo no podría dárselo.
Quiero amar. Quiero saber cómo se siente. También quiero que me correspondan, si no creo que sería más bien algo doloroso. Pero por otro lado quiero vivir, experimentar, conocer diferentes perspectivas e ideas. ¿Por qué no serán compatibles?
Creo que lo más coherente es ir viviendo y ver lo que me depara mi viaje. Mientras tanto, debería ir poniendo en práctica lo que digo que quiero hacer.
Aún así me siento melancólicamente feliz, que es uno de mis sentimientos favoritos, porque sonrío y estoy animada pero no pierdo mi extraña visión del mundo y mi instinto gatuno a acurrucarme y solo sentir.
Aún pienso demasiado, aún digo querer más de lo que estoy dispuesta a luchar para conseguir, aún me hundo algunas veces al ver mi reflejo en el espejo, con esa perspectiva dañina propia del pensamiento único de esta maldita isla en la que llevo cautiva toda mi vida.
No obstante, me siento muchísimo más cómoda con mi cuerpo. Desnuda. Delante de alguien (sí, quién lo diría). Seguramente es en parte debido a esa increíble persona que estoy superando gran parte de mis complejos y obsesiones, esa persona que me hace pensar en mí misma como alguien especial, único, que merece que le quieran.
No, no estoy enamorada; por suerte o por desgracia sigo con mi personalidad gélida y miedosa a la cercanía humana, aunque siga desesperada por tenerla... Mejor aún, he tenido un amigo de esos con los que tanto sueño, que te marcan la vida desde que les conoces, y que luego se van (quizá no permanentemente) dejándote frustrada por no poder saber más.
Es una de esas personas apasionantemente interesantes.
Luego está ésta otra persona que es tan jodidamente adorable que me dan ganas de llorar cuando pienso en ella. Llorar porque sé que merece mucho más de lo que ha tenido y tiene, y por saber que yo no podría dárselo.
Quiero amar. Quiero saber cómo se siente. También quiero que me correspondan, si no creo que sería más bien algo doloroso. Pero por otro lado quiero vivir, experimentar, conocer diferentes perspectivas e ideas. ¿Por qué no serán compatibles?
Creo que lo más coherente es ir viviendo y ver lo que me depara mi viaje. Mientras tanto, debería ir poniendo en práctica lo que digo que quiero hacer.
Aún así me siento melancólicamente feliz, que es uno de mis sentimientos favoritos, porque sonrío y estoy animada pero no pierdo mi extraña visión del mundo y mi instinto gatuno a acurrucarme y solo sentir.
lunes, 3 de marzo de 2014
ESTÚPIDA.
Yo me las daba de no querer relaciones de pareja; tengo 17 años, tengo que estudiar y aprovechar mi juventud, experimentar.. Pues no, me gusta un chico.
Es mayor que yo y casi nunca lo veo, pero hablamos por WhatsApp. Claramente sé que no lo conozco, pero entre el poder de la mente y el cerebro hormonado y febril de una adolescente...
Hasta ahí todo bien, porque además parecía algo recíproco: tonteamos mucho, y eso me llevo a la conclusión de que yo también le gustaba a él. Ésta era la conclusión lógica a lo que decía y hacia, por supuesto, no deliro tanto.
Resulta que en una fiesta se me acercó, pero luego huyó prácticamente corriendo. Poco después supe que le habían dicho que me gustaba. Me entró el pánico y pedí a mi amiga que averiguara lo que sentía él.
-¿Sientes algo por ella?
-No. Me parece buena chica.
Entré en shock. No me lo esperaba. Luego pensé que alomejor lo decía porque es tímido, y porque sabía que me iba a llegar a mí. Pero añadió: << si no se hubiera liado con mi amigo tal vez...>>.
¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿Construir una máquina del tiempo para deshacerlo? Pasó hace algún tiempo ya, además, cuando lo conocí el también fue a por mi amiga. Pero claro, eso pasó hace mucho más tiempo.
Más importante que esa condición irresoluble e insalvable: ¿por qué demonios liga conmigo si no le gusto? Se suponía que él no era ese tipo de chico. ¿Qué pasa en el mundo? Cambio yo mi forma de pensar, cambio por completo, cambio mis sentimientos y pasa esto. ¿Qué pasa? ¿Son más señales de que no debería pretender tener pareja con mi edad y condiciones, -teniendo en cuenta que me voy a miles de kilómetros en seis meses-?
Pues quizá debería mantenerme en eso de experimentar y vivir mi vida. Pero ahora no quiero. Ahora quiero complicarme. No sé muy bien por qué. Por eso soy estúpida. No soy capaz de poner mis ideas en orden -recordemos que soy una adolescente con las hormonas disparatadas, claro-.
Así, vuelvo a mi eterno estado de melancolía, depresión leve o como quiera llamarse. Vuelvo a obsesionarme, ahora con más fuerza, con mi físico. Vuelvo a preocuparme por lo que piensen los demás. Vuelvo a querer toda la atención para no sentirme sola. Porque sí, sé que no estoy sola, pero me siento sola y penosa.
Estoy triste. Soy una niña, una criatura aún caprichosa, aún inconsciente, aún ingenua. Y no me gusta nada. Pero supongo que lo único que puedo hacer es seguir mis estudios, seguir adorando y cuidando a mis amigos, empezar a hacer lo mismo con mi familia e intentar avanzar y madurar. Y sonreír hasta que esa sonrisa se haga verdadera.
Es mayor que yo y casi nunca lo veo, pero hablamos por WhatsApp. Claramente sé que no lo conozco, pero entre el poder de la mente y el cerebro hormonado y febril de una adolescente...
Hasta ahí todo bien, porque además parecía algo recíproco: tonteamos mucho, y eso me llevo a la conclusión de que yo también le gustaba a él. Ésta era la conclusión lógica a lo que decía y hacia, por supuesto, no deliro tanto.
Resulta que en una fiesta se me acercó, pero luego huyó prácticamente corriendo. Poco después supe que le habían dicho que me gustaba. Me entró el pánico y pedí a mi amiga que averiguara lo que sentía él.
-¿Sientes algo por ella?
-No. Me parece buena chica.
Entré en shock. No me lo esperaba. Luego pensé que alomejor lo decía porque es tímido, y porque sabía que me iba a llegar a mí. Pero añadió: << si no se hubiera liado con mi amigo tal vez...>>.
¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿Construir una máquina del tiempo para deshacerlo? Pasó hace algún tiempo ya, además, cuando lo conocí el también fue a por mi amiga. Pero claro, eso pasó hace mucho más tiempo.
Más importante que esa condición irresoluble e insalvable: ¿por qué demonios liga conmigo si no le gusto? Se suponía que él no era ese tipo de chico. ¿Qué pasa en el mundo? Cambio yo mi forma de pensar, cambio por completo, cambio mis sentimientos y pasa esto. ¿Qué pasa? ¿Son más señales de que no debería pretender tener pareja con mi edad y condiciones, -teniendo en cuenta que me voy a miles de kilómetros en seis meses-?
Pues quizá debería mantenerme en eso de experimentar y vivir mi vida. Pero ahora no quiero. Ahora quiero complicarme. No sé muy bien por qué. Por eso soy estúpida. No soy capaz de poner mis ideas en orden -recordemos que soy una adolescente con las hormonas disparatadas, claro-.
Así, vuelvo a mi eterno estado de melancolía, depresión leve o como quiera llamarse. Vuelvo a obsesionarme, ahora con más fuerza, con mi físico. Vuelvo a preocuparme por lo que piensen los demás. Vuelvo a querer toda la atención para no sentirme sola. Porque sí, sé que no estoy sola, pero me siento sola y penosa.
Estoy triste. Soy una niña, una criatura aún caprichosa, aún inconsciente, aún ingenua. Y no me gusta nada. Pero supongo que lo único que puedo hacer es seguir mis estudios, seguir adorando y cuidando a mis amigos, empezar a hacer lo mismo con mi familia e intentar avanzar y madurar. Y sonreír hasta que esa sonrisa se haga verdadera.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Maldita sea.
Maldita esta sociedad que nos enseña estereotipos, maldita la presión de enamorarse, de estudiar una carrera universitaria, de tener pareja del sexo opuesto, de tener hijos, de creer en algún dios, de ser guapo, de estar macizo, de enriquecerse...Malditos los que me tratan diferente por ser bisexual, malditos los que me juzgan por "ser inteligente", por valorar la educación que recibo, por apreciar el mundo en el que vivo.
Maldita yo por no sentir nada, por ser egoísta, por dejarme creer que me presiono cuando en realidad me dejo llevar. Maldita yo por odiarme y hacerme sentir mal, por culparme por cosas que no son mi responsabilidad. Maldita yo por esas veces en las que me siento superior.
Y unos meses después...
Maldito sea el mundo por hacerme sentir esto tantas veces. Maldita yo por negarme a superarlo. Y bendito el universo al completo por hacerme darme cuenta de todos mis errores para poder corregirme y mejorar. Gracias.
Maldita yo por no sentir nada, por ser egoísta, por dejarme creer que me presiono cuando en realidad me dejo llevar. Maldita yo por odiarme y hacerme sentir mal, por culparme por cosas que no son mi responsabilidad. Maldita yo por esas veces en las que me siento superior.
Y unos meses después...
Maldito sea el mundo por hacerme sentir esto tantas veces. Maldita yo por negarme a superarlo. Y bendito el universo al completo por hacerme darme cuenta de todos mis errores para poder corregirme y mejorar. Gracias.
Sigo siendo un desastre, pero estoy mejorando.
Palpitaciones. No me puedo concentrar.
Ha pasado mucho tiempo, ahora estoy en el último curso, no quedan más que cuatro meses para examinarme y luego irme a la uni en Granada. ¿Y qué es lo que hago en vez de concentrarme en los estudios? Exacto. Dejo libre a la imaginación y mis fantasías románticas.
En cierto modo supongo que me influye mucho el tipo de contenido que consumo; series cómicas pero románticas, series con romance, animes románticos, novelas de amor... Un desastre, vamos. Pues súmale a eso la mentalidad profundamente curiosa y sedienta de sexo y romance de una adolescente.
Así es. Así es como acabo con ritmo cardíaco ridículamente acelerado por esas fantasías tan típicas de mi edad. Y es que ahora que estoy ganando confianza en mí misma hay más interesados en mí.
¡Sorpresa! La chica depresiva y acomplejada consigue mentalizarse lo suficiente para construir algo de confianza y estabilidad emocional, ella solita. Sí, pero ahora le preocupa mucho su imagen. Quizá demasiado. Ahora se somete al maquinal e insensible criterio de la báscula continuamente. Ahora se preocupa por el estado de su piel, que compara con la de las actrices maquilladas de las series que tanto le gustan. Ahora se presiona a sí misma para no parecer muy diferente, cosa que, reconozcámoslo, es (porque esa chica es muy, muy diferente al resto, pero también igual).
Sí, sí, mucha confianza...
Me reencuentro continuamente, cambio, maduro, experimento, metamorfoseo, me cuesta seguir mi propia evolución. Es importante conocerse a uno mismo; si tú no sabes lo que quieres, nadie podrá dártelo, ni siquiera tú mismo. Así es difícil intentar ser un modelo. Porque es lo que siempre he querido.
Siempre he admirado a las chicas que sacan muy buenas notas (eso sí lo cumplo y con creces), se integran bien en la sociedad, hacen actividades deportivas e interesantes y encuentran tiempo para cuidar su imagen. Y encima de todo eso, son capaces de manejarse con una pareja.
Esto es imposible para mí. Para sacar buenas notas mientras soy feliz, me aíslo del resto del mundo. Si intento abrirme y socializar, sin abandonar los prioritarios estudios, abandono gran parte de mi felicidad, que resulta materializarse en series, libros y siestas. Si intento ser feliz a la vez que socializo, mis estudios (y con ellos mi futuro) se tambalean peligrosamente.
¿Qué se supone que tengo que hacer? Yo quiero disfrutar de mi juventud. Salir mucho, conocer gente, bromear, reírme, tener algún que otro "encontronazo"... Pero también quiero estar sola, aislada, disfrutar de mí, leer, ¡dormir!, llorar, y ver el mundo desde mi perspectiva especial.
Supongo que sólo me queda probar y ver si a base de prueba y error logro la experiencia necesaria para suprimir cosas de mi vida u organizarme de manera que todo quepa. Ale, acambiar mejorar, que es lo único que puedo hacer -como si fuera poco.
Ha pasado mucho tiempo, ahora estoy en el último curso, no quedan más que cuatro meses para examinarme y luego irme a la uni en Granada. ¿Y qué es lo que hago en vez de concentrarme en los estudios? Exacto. Dejo libre a la imaginación y mis fantasías románticas.
En cierto modo supongo que me influye mucho el tipo de contenido que consumo; series cómicas pero románticas, series con romance, animes románticos, novelas de amor... Un desastre, vamos. Pues súmale a eso la mentalidad profundamente curiosa y sedienta de sexo y romance de una adolescente.
Así es. Así es como acabo con ritmo cardíaco ridículamente acelerado por esas fantasías tan típicas de mi edad. Y es que ahora que estoy ganando confianza en mí misma hay más interesados en mí.
¡Sorpresa! La chica depresiva y acomplejada consigue mentalizarse lo suficiente para construir algo de confianza y estabilidad emocional, ella solita. Sí, pero ahora le preocupa mucho su imagen. Quizá demasiado. Ahora se somete al maquinal e insensible criterio de la báscula continuamente. Ahora se preocupa por el estado de su piel, que compara con la de las actrices maquilladas de las series que tanto le gustan. Ahora se presiona a sí misma para no parecer muy diferente, cosa que, reconozcámoslo, es (porque esa chica es muy, muy diferente al resto, pero también igual).
Sí, sí, mucha confianza...
Me reencuentro continuamente, cambio, maduro, experimento, metamorfoseo, me cuesta seguir mi propia evolución. Es importante conocerse a uno mismo; si tú no sabes lo que quieres, nadie podrá dártelo, ni siquiera tú mismo. Así es difícil intentar ser un modelo. Porque es lo que siempre he querido.
Siempre he admirado a las chicas que sacan muy buenas notas (eso sí lo cumplo y con creces), se integran bien en la sociedad, hacen actividades deportivas e interesantes y encuentran tiempo para cuidar su imagen. Y encima de todo eso, son capaces de manejarse con una pareja.
Esto es imposible para mí. Para sacar buenas notas mientras soy feliz, me aíslo del resto del mundo. Si intento abrirme y socializar, sin abandonar los prioritarios estudios, abandono gran parte de mi felicidad, que resulta materializarse en series, libros y siestas. Si intento ser feliz a la vez que socializo, mis estudios (y con ellos mi futuro) se tambalean peligrosamente.
¿Qué se supone que tengo que hacer? Yo quiero disfrutar de mi juventud. Salir mucho, conocer gente, bromear, reírme, tener algún que otro "encontronazo"... Pero también quiero estar sola, aislada, disfrutar de mí, leer, ¡dormir!, llorar, y ver el mundo desde mi perspectiva especial.
Supongo que sólo me queda probar y ver si a base de prueba y error logro la experiencia necesaria para suprimir cosas de mi vida u organizarme de manera que todo quepa. Ale, a
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)