lunes, 3 de marzo de 2014

ESTÚPIDA.

 Yo me las daba de no querer relaciones de pareja; tengo 17 años, tengo que estudiar y aprovechar mi juventud, experimentar.. Pues no, me gusta un chico.

 Es mayor que yo y casi nunca lo veo, pero hablamos por WhatsApp. Claramente sé que no lo conozco, pero entre el poder de la mente y el cerebro hormonado y febril de una adolescente...
 Hasta ahí todo bien, porque además parecía algo recíproco: tonteamos mucho, y eso me llevo a la conclusión de que yo también le gustaba a él. Ésta era la conclusión lógica a lo que decía y hacia, por supuesto, no deliro tanto.

 Resulta que en una fiesta se me acercó, pero luego huyó prácticamente corriendo. Poco después supe que le habían dicho que me gustaba. Me entró el pánico y pedí a mi amiga que averiguara lo que sentía él.

   -¿Sientes algo por ella?
   -No. Me parece buena chica.

 Entré en shock. No me lo esperaba. Luego pensé que alomejor lo decía porque es tímido, y porque sabía que me iba a llegar a mí. Pero añadió: << si no se hubiera liado con mi amigo tal vez...>>.
 ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿Construir una máquina del tiempo para deshacerlo? Pasó hace algún tiempo ya, además, cuando lo conocí el también fue a por mi amiga. Pero claro, eso pasó hace mucho más tiempo.

 Más importante que esa condición irresoluble e insalvable: ¿por qué demonios liga conmigo si no le gusto? Se suponía que él no era ese tipo de chico. ¿Qué pasa en el mundo? Cambio yo mi forma de pensar, cambio por completo, cambio mis sentimientos y pasa esto. ¿Qué pasa? ¿Son más señales de que no debería pretender tener pareja con mi edad y condiciones, -teniendo en cuenta que me voy a miles de kilómetros en seis meses-?

 Pues quizá debería mantenerme en eso de experimentar y vivir mi vida. Pero ahora no quiero. Ahora quiero complicarme. No sé muy bien por qué. Por eso soy estúpida. No soy capaz de poner mis ideas en orden -recordemos que soy una adolescente con las hormonas disparatadas, claro-.

 Así, vuelvo a mi eterno estado de melancolía, depresión leve o como quiera llamarse. Vuelvo a obsesionarme, ahora con más fuerza, con mi físico. Vuelvo a preocuparme por lo que piensen los demás. Vuelvo a querer toda la atención para no sentirme sola. Porque sí, sé que no estoy sola, pero me siento sola y penosa.

 Estoy triste. Soy una niña, una criatura aún caprichosa, aún inconsciente, aún ingenua. Y no me gusta nada. Pero supongo que lo único que puedo hacer es seguir mis estudios, seguir adorando y cuidando a mis amigos, empezar a hacer lo mismo con mi familia e intentar avanzar y madurar. Y sonreír hasta que esa sonrisa se haga verdadera.


No hay comentarios:

Publicar un comentario