domingo, 16 de noviembre de 2014

Temo que sea sólo un instante efímero de infinitos sentimientos. Espero de verdad que no sea algo pasajero, que esta sensación de conexión y cariño profundo hacia ella no cambie, que siga presente cuando por fín la vea.
 Siento que la adoro, que quiero absorver cada parte de ella, cada uno de los nimios detalles que conforman la increíble persona que es. Quiero mirarla a los ojos durante una eternidad, quiero estrecharla contra mí con todas mis fuerzas y sentír su corazón latiendo junto a mi piel. Quiero acariciarle esa preciosa cara que tiene y hacerle ver lo adorable que es. Quiero que me cuente cada pequeño detalle de lo que le ocurre cada día, como le gusta hacer a veces; aunque no sepa responder siempre, quiero saber qué piensa, qué siente.. Quiero extasiarme al introducirme en su mente, aunque nunca pueda conocerla del todo. Quiero comprenderla.
 De verdad muero por poder estar cerca de tí, cielo. Quiero que me mires a la cara y te veas reflejada en mis ojos, que veas qúe veo yo cuando te miro. Quiero que te des cuenta de la belleza que contemplo. Tu exquisita delicadeza. Tú. Esa criatura apasionada y apasionante, que a veces se encoge como un pequeño gatito y otras se iergue como un gran felino, un elegante puma negro de brillante pelaje, que resiste el cielo cuando se le cae encima.
 Tan bonita que eres. No creo merecer tenerte para mí, aunque así lo quiera. Tan sensible y profunda, me inspiras. Me provocas ese sentimiento egoísta de usar todo tu tiempo para estar contigo, pero también me das ganas de observarte, de ver cómo eres cuando estás con otras personas; con tus amigos, tan despreocupada y dicharachera.. Tan perfecta en tu adorable imperfección.
 Me gustaría decirte que voy a ir a verte pronto, pero sé que no es así, y me asusta estar lejos de tí, me asusta no poder sentirte cerca, no poder cogerte la mano.. Pero sé que estás ahí, al otro lado del océano, observando el mundo desde esa bonita isla que a veces parece más una cárcel que un paraíso.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Sueña.

 Resulta que he estado mejorando. Me siento más feliz, más cómoda conmigo misma.
 Aún pienso demasiado, aún digo querer más de lo que estoy dispuesta a luchar para conseguir, aún me hundo algunas veces al ver mi reflejo en el espejo, con esa perspectiva dañina propia del pensamiento único de esta maldita isla en la que llevo cautiva toda mi vida.
 No obstante, me siento muchísimo más cómoda con mi cuerpo. Desnuda. Delante de alguien (sí, quién lo diría). Seguramente es en parte debido a esa increíble persona que estoy superando gran parte de mis complejos y obsesiones, esa persona que me hace pensar en mí misma como alguien especial, único, que merece que le quieran.
 No, no estoy enamorada; por suerte o por desgracia sigo con mi personalidad gélida y miedosa a la cercanía humana, aunque siga desesperada por tenerla... Mejor aún, he tenido un amigo de esos con los que tanto sueño, que te marcan la vida desde que les conoces, y que luego se van (quizá no permanentemente) dejándote frustrada por no poder saber más.
 Es una de esas personas apasionantemente interesantes.
 Luego está ésta otra persona que es tan jodidamente adorable que me dan ganas de llorar cuando pienso en ella. Llorar porque sé que merece mucho más de lo que ha tenido y tiene, y por saber que yo no podría dárselo.
 Quiero amar. Quiero saber cómo se siente. También quiero que me correspondan, si no creo que sería más bien algo doloroso. Pero por otro lado quiero vivir, experimentar, conocer diferentes perspectivas e ideas. ¿Por qué no serán compatibles?
 Creo que lo más coherente es ir viviendo y ver lo que me depara mi viaje. Mientras tanto, debería ir poniendo en práctica lo que digo que quiero hacer.
 Aún así me siento melancólicamente feliz, que es uno de mis sentimientos favoritos, porque sonrío y estoy animada pero no pierdo mi extraña visión del mundo y mi instinto gatuno a acurrucarme y solo sentir.

lunes, 3 de marzo de 2014

ESTÚPIDA.

 Yo me las daba de no querer relaciones de pareja; tengo 17 años, tengo que estudiar y aprovechar mi juventud, experimentar.. Pues no, me gusta un chico.

 Es mayor que yo y casi nunca lo veo, pero hablamos por WhatsApp. Claramente sé que no lo conozco, pero entre el poder de la mente y el cerebro hormonado y febril de una adolescente...
 Hasta ahí todo bien, porque además parecía algo recíproco: tonteamos mucho, y eso me llevo a la conclusión de que yo también le gustaba a él. Ésta era la conclusión lógica a lo que decía y hacia, por supuesto, no deliro tanto.

 Resulta que en una fiesta se me acercó, pero luego huyó prácticamente corriendo. Poco después supe que le habían dicho que me gustaba. Me entró el pánico y pedí a mi amiga que averiguara lo que sentía él.

   -¿Sientes algo por ella?
   -No. Me parece buena chica.

 Entré en shock. No me lo esperaba. Luego pensé que alomejor lo decía porque es tímido, y porque sabía que me iba a llegar a mí. Pero añadió: << si no se hubiera liado con mi amigo tal vez...>>.
 ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿Construir una máquina del tiempo para deshacerlo? Pasó hace algún tiempo ya, además, cuando lo conocí el también fue a por mi amiga. Pero claro, eso pasó hace mucho más tiempo.

 Más importante que esa condición irresoluble e insalvable: ¿por qué demonios liga conmigo si no le gusto? Se suponía que él no era ese tipo de chico. ¿Qué pasa en el mundo? Cambio yo mi forma de pensar, cambio por completo, cambio mis sentimientos y pasa esto. ¿Qué pasa? ¿Son más señales de que no debería pretender tener pareja con mi edad y condiciones, -teniendo en cuenta que me voy a miles de kilómetros en seis meses-?

 Pues quizá debería mantenerme en eso de experimentar y vivir mi vida. Pero ahora no quiero. Ahora quiero complicarme. No sé muy bien por qué. Por eso soy estúpida. No soy capaz de poner mis ideas en orden -recordemos que soy una adolescente con las hormonas disparatadas, claro-.

 Así, vuelvo a mi eterno estado de melancolía, depresión leve o como quiera llamarse. Vuelvo a obsesionarme, ahora con más fuerza, con mi físico. Vuelvo a preocuparme por lo que piensen los demás. Vuelvo a querer toda la atención para no sentirme sola. Porque sí, sé que no estoy sola, pero me siento sola y penosa.

 Estoy triste. Soy una niña, una criatura aún caprichosa, aún inconsciente, aún ingenua. Y no me gusta nada. Pero supongo que lo único que puedo hacer es seguir mis estudios, seguir adorando y cuidando a mis amigos, empezar a hacer lo mismo con mi familia e intentar avanzar y madurar. Y sonreír hasta que esa sonrisa se haga verdadera.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Maldita sea.

 Maldita esta sociedad que nos enseña estereotipos, maldita la presión de enamorarse, de estudiar una carrera universitaria, de tener pareja del sexo opuesto, de tener hijos, de creer en algún dios, de ser guapo, de estar macizo, de enriquecerse...Malditos los que me tratan diferente por ser bisexual, malditos los que me juzgan por "ser inteligente", por valorar la educación que recibo, por apreciar el mundo en el que vivo.
 Maldita yo por no sentir nada, por ser egoísta, por dejarme creer que me presiono cuando en realidad me dejo llevar.  Maldita yo por odiarme y hacerme sentir mal, por culparme por cosas que no son mi responsabilidad. Maldita yo por esas veces en las que me siento superior.
Y unos meses después...
 Maldito sea el mundo por hacerme sentir esto tantas veces. Maldita yo por negarme a superarlo. Y bendito el universo al completo por hacerme darme cuenta de todos mis errores para poder corregirme y mejorar. Gracias.

Sigo siendo un desastre, pero estoy mejorando.

 Palpitaciones. No me puedo concentrar.
 Ha pasado mucho tiempo, ahora estoy en el último curso, no quedan más que cuatro meses para examinarme y luego irme a la uni en Granada. ¿Y qué es lo que hago en vez de concentrarme en los estudios? Exacto. Dejo libre a la imaginación y mis fantasías románticas.
 En cierto modo supongo que me influye mucho el tipo de contenido que consumo; series cómicas pero románticas, series con romance, animes románticos, novelas de amor... Un desastre, vamos. Pues súmale a eso la mentalidad profundamente curiosa y sedienta de sexo y romance de una adolescente.
 Así es. Así es como acabo con ritmo cardíaco ridículamente acelerado por esas fantasías tan típicas de mi edad. Y es que ahora que estoy ganando confianza en mí misma hay más interesados en mí.
 ¡Sorpresa! La chica depresiva y acomplejada consigue mentalizarse lo suficiente para construir algo de confianza y estabilidad emocional, ella solita. Sí, pero ahora le preocupa mucho su imagen. Quizá demasiado. Ahora se somete al maquinal e insensible criterio de la báscula continuamente. Ahora se preocupa por el estado de su piel, que compara con la de las actrices maquilladas de las series que tanto le gustan. Ahora se presiona a sí misma para no parecer muy diferente, cosa que, reconozcámoslo, es (porque esa chica es muy, muy diferente al resto, pero también igual).
 Sí, sí, mucha confianza...
 Me reencuentro continuamente, cambio, maduro, experimento, metamorfoseo, me cuesta seguir mi propia evolución. Es importante conocerse a uno mismo; si tú no sabes lo que quieres, nadie podrá dártelo, ni siquiera tú mismo. Así es difícil intentar ser un modelo. Porque es lo que siempre he querido.
 Siempre he admirado a las chicas que sacan muy buenas notas (eso sí lo cumplo y con creces), se integran bien en la sociedad, hacen actividades deportivas e interesantes y encuentran tiempo para cuidar su imagen. Y encima de todo eso, son capaces de manejarse con una pareja.
 Esto es imposible para mí. Para sacar buenas notas mientras soy feliz, me aíslo del resto del mundo. Si intento abrirme y socializar, sin abandonar los prioritarios estudios, abandono gran parte de mi felicidad, que resulta materializarse en series, libros y siestas. Si intento ser feliz a la vez que socializo, mis estudios (y con ellos mi futuro) se tambalean peligrosamente.
 ¿Qué se supone que tengo que hacer? Yo quiero disfrutar de mi juventud. Salir mucho, conocer gente, bromear, reírme, tener algún que otro "encontronazo"... Pero también quiero estar sola, aislada, disfrutar de mí, leer, ¡dormir!, llorar, y ver el mundo desde mi perspectiva especial.
 Supongo que sólo me queda probar y ver si a base de prueba y error logro la experiencia necesaria para suprimir cosas de mi vida u organizarme de manera que todo quepa. Ale, a cambiar mejorar, que es lo único que puedo hacer -como si fuera poco.

domingo, 20 de enero de 2013


 Después de un montón de tiempo sin escribir, sin casi leer, simplemente aprendiendo a superarme y a ser yo misma, resulta que he cambiado. Ya no me identifico con como era, porque sé que es mi pasado y lo acepto, pero ya no pienso así.
 Ahora pienso en la estabilidad en el amor, porque me doy cuenta de que anteriormente era solo una chica hecha un lío y que solo buscaba alguien con quien probar cosas y que me aceptara. Comprendí que lo que de verdad necesitaba era aceptarme tal y como soy, y antes de eso conocerme, así que encontré a alguien que me hace sentir alegría real, que consigue que se me olvide todo con solo mirarme y sonreírme, alguien que además se acerca a hablarme y se interesa por mi.
 Ya no me desesperan las ansias de algo más, me siento cómoda con esa amistad, aunque sé que yo siento un cariño distinto por él. Puedo esperar tranquila y paciente a que él decida lo que quiere.
 Ahora no me siento ansiosa a todas horas, y no me deprimo por razones inventadas. No siento la necesidad permanente de sentir el amor de alguien. Tengo, creo, una mejor perspectiva de mis relaciones; sé distinguir entre mis grandes amigos, mis buenos amigos y mis amigos, es decir, ahora sé con quien puedo hablar y a quién puedo pedir ayuda.
 Ahora estoy aprendiendo a buscar ayuda cuando la necesito. Si me siento sola, llamo a una amiga, le cuento cualquier preocupación que tenga y sólo con una conversación normal, sólo con saber que me ha escuchado y que está ahí, vuelvo a ser yo, a sentirme afortunada y acompañada.
 Ya no tengo miedo a llorar. No lloro tanto y suelo encontrar mejores razones para hacerlo, aunque muchas veces se me llenan los ojos de lágrimas sin razón aparente, sé poner una sonrisa y decir sinceramente que no tengo nada.

sábado, 8 de septiembre de 2012

¿Qué es lo que me pasa?

 A veces me comporto como una perfecta imbécil. Es decir, ¿cuántas veces me habrás dicho que te gusto? La verdad, creo que he perdido la cuenta.. y he perdido la cuenta de las veces que he sentido que todo mi interior se revolvía cuando pensaba en tí, he perdido la cuenta de las veces que me he quedado mirando como una tonta tus fotos, sin fijarme en tus defectos, he perdido la cuenta de las veces que me he sorprendido pensando en tí, en un "nosotros".. también he perdido la cuenta de las veces que te he hecho daño, que te he dado ilusiones para luego echarlas por tierra, he perdido la cuenta de las veces que me he hundido por hundirte... extraño, ¿no?
 No sé cuantas veces te he dicho que no siento lo mismo que tú, creo que es verdad, pero no estoy segura.. no estoy segura de absolutamente nada. No estoy segura de por qué a veces me late rápido el corazón cuando pienso en tí, ni estoy segura de por qué minutos después de decirte que me gustas, siento unas ganas irrefrenables de negarlo todo.
 No aguanto las ganas de tenerte, y luego no aguanto las ganas de alejarme de tí. No me gusta jugar, no soy una manipuladora, odio hacer daño.. ¿qué es lo que me pasa?
 Siento que quiero estar contigo, pero quizá no quiera enamorarme. Te he dicho que no me quiero cerrar puertas, y eso es estúpido, porque ¿desde cuando tengo yo alguna salida? Así y todo, no sé que quiero, pero sí creo que sé qué es lo correcto, ¿de qué valdría seguir complicándonos la existencia? Mejor cerrar el pico, y pasar página, para que tú puedas hacer lo mismo.

jueves, 2 de agosto de 2012

16 años no son muchos, pero soy una impaciente.


 Sé que estar triste no sirve de nada, pero es lo único que se hacer. Sé que no tiene sentido estar tan preocupada por tener a alguien que me quiera, o que esté conmigo, además de mis amigas. Sé que pasarlo mal por algunas personas que en realidad no quiero tanto es estúpido. Sé que 16 años no son muchos, pero sigo siendo una impaciente. También sé que autocompadecerme, apiadarme de mi misma, desconsolarme, acostarme en el suelo, acurrucarme contra la pared, o simplemente llorar, no ayuda, pero ¿qué otra cosa hacer? ¿ Qué hacer cuando resulta infinitamente más facil estar triste que luchar para sonreír?
 Por lo menos estoy aprendiendo, aprendiendo a que obligarme a querer no es querer, que aunque me obligue una y mil veces a quererle , lo único que voy a conseguir es hacernos daño, aprendiendo que no es justo para ninguno conformarme, aunque me obligue a creer que encaja en lo que "me gusta", me empiezo a dar cuenta de que si no siento lo suficiente, aunque prefiera dañarme yo, no puedo hacerlo, no puedo obligarme. Estoy aprendiendo a odiarme menos, a pensar un poco más en mí, aprendiendo a que no siempre es bueno evitar hacer daño a los demás si para eso tengo que hacérmelo a mi misma.
 Quizá algún día consiga ser una persona un poco más feliz, quizá consiga preocuparme menos por lo que podría pasar y simplemente vivir, quizá me olvide de una vez de mis prejuicios para conmigo, y puede que algún día ya no me sienta tan cómoda estando triste, acurrucada y llorando.

viernes, 13 de julio de 2012

Ciertas cosas que me horrorizan.

 Me encanta esa sensación, de nerviosismo persistente, cuando no puedo dejar de sonreír, no puedo dejar de actualizar la pantalla del ordenador para ver si aparece ese nombre, su nombre, ese mismo nombre que me hace soñar. Me encanta ese momento de alegría infinita cuando lo veo, y cruzamos miradas, cuando siento que todo tiene sentido, esa milésima de sengundo en que me lanzaría al vacío para que durara un poco más.
 Pero odio esa forma que tengo de enamorarme de esas sensaciones, de depender de ellas, esa manera que tengo de llegar a no querer otra cosa, a querer que esos momentos y sensaciones estén siempre ahí.
 Por eso, cuando siento esas cosquillas que me recorren, que me hacen tiritar, quiero escapar, huir a donde nadie me encuentre, porque sé que esa sensación acabará y yo quiero que dure para siempre. Por eso soy fría como un témpano, por eso ante una caricia, devuelvo silencio, por eso cuando siento que quiero a alguien, desespero. Y luego llegan la tristeza, el vacío y la culpabilidad.
 Tengo miedo. Miedo a decir que estoy rota, vacía, miedo a sentirme más sola, miedo a que nadie pueda hacer nada por mi, o que nadie tenga intención de ayudarme. Tengo miedo a ser débil, a no poder parar de llorar, ni levantarme de la cama, a quedarme ahí una eternidad sufriendo porque es más fácil que luchar.
 Tengo miedo a estar enferma, a no poder superar todo el dolor que amenaza con caérseme encima. A no tener fuerzas para levantarme, a rendirme ante mis complejos, a sentirme débil y no poder hacer nada para remediarlo.
 Me odio por no poder hacer que la sensación de estar feliz dure en mí más que unas pocas horas seguidas, por no poder moralizarme yo sola, por ser tan dependiente, necesitar tanto que mis amigos me animen.
 Odio esa incapacidad que tengo de sonreír de verdad a lo largo de una tarde, esa incapacidad de expresarme. Odio quedarme en silencio, no tener palabras, ni necesidad de expresarme. Odio ponerme triste con la más mínima tontería, y que todo se acumule.
 Ni siquiera soy capaz de deprimirme de verdad, sólo me quedo en un punto medio entre una chica feliz, normal y saludable, y una chica enferma de soledad, triste y acomplejada. Ese punto en el que soy una chica sin interés por nada, que se queda quieta ante todo, que no es capaz de hablar, a veces ni siquiera de sentir. Sólo tengo ganas de acurrucarme y llorar, odiarme, y hacerme daño.

jueves, 19 de abril de 2012

Siempre, siempre.

Esa amiga que nunca olvidare, por muy lejos que se marche, siempre estara presente en mi vida, en mis pensamientos. La quiero mas que a muchas cosas y es lo mas especial y preciado que tengo. En realidad me deja sin palabras.. La amo.


Published with Blogger-droid v2.0.4

martes, 17 de abril de 2012

Preciosidades como tú.

Días como hoy que no puedo dejar de pensar en tí.

Ilusión, ilusión.

 Hay veces que no puedo sacarte de mis pensamientos, hay veces que llego a odiarme por no poder dejar de pensar en tí. Hay momentos que no logro imaginarme el mundo si tú no existieras, si no te viera, aunque no hablemos porque ninguno se atreve, eres demasiado importante para no exixtir, para que te pueda olvidar.
 Aunque intente negarlo, aunque parezca imposible, un tonto pensamiento, aunque no te conozca de nada, quiero conocerte, quiero saber desde el primer al último dia de tu vida, quiero que seas una parte imprescindible en mi vida, en mi, una parte inseparable de mi propia alma. Quiero ser especial para tí, ser importante para tí. Quiero que me mires como tú sabes, y me sonrías de esa manera que me hace sonrojarme y me hace imposible parar de sonreír, que me abraces, como sólo tú puedes, y me hagas sentir en protegida, en mi sitio, mi hogar. Quiero que me cojas la mano y paseemos, quiero que me cuentes cada minuto de tu vida, cada sensación, cada pensamiento.
 Si tú me dejas, recorreré cada poro de tu piel, en busca de algún defecto, aunque dudo encontrarlo, cada sonrisa que me dediques será un tesoro para mí, cada mirada de esas turbadoras, que dejan entrever lo increíble y precioso que eres, la memorizaré y la recordaré siempre.
 Si tú quieres, me tendrás para ti, sin tratos, ni negociaciones.
 Es simple, te quiero para mí, me entrego para tí. No tienes que hacer nada, solo ser tú; así de especial, aunque no sepa nada de tí, ya sé que eres como una ilusión, que en realidad no existes, luego abro los ojos y sí que estás ahí, si que eres real, casi como un dios del Olimpo, para mí eres más. No necesito que hagas nada, ni digas nada, ni que seas de ninguna manera, solo sé tú mismo, no quiero que cambies por mí. Solo quiero tenerte para mí, y quiero no poder sacarte de mi mente, y quiero atormentarte, quiero vivir todo lo que pueda junto a tí.

domingo, 15 de abril de 2012

Promesas, promesas.

 Cada día de hoy en adelante pienso escribir una entrada, aunque sean dos líneas de lo más pasteloso que pueda entrar por vuestros ojos e intoxicar vuestro cerebro, o que esas líneas sean tan deprimentes que os den ganas de mandarme tirar por mi balcón, o que os hagan pensar que tengo una depresión, cosa que puede que llegue a tener con los traumas que cojo..
 Sí, soy una de esas personas que ayudan a todo el mundo y parece la persona más feliz, pero luego se tropieza y piensa en algo, se le mete en la cabeza y no puede dejar de llorar. Pero bueno, así soy yo.

miércoles, 25 de enero de 2012

A veces la vida da una vuelta de 180° y te das cuenta de que eras muy tonta al pensar que nunca ibas a conseguir lo que deseas.. Pero resulta que cuando te esfuerzas y te despreocupas, te viene todo solo y tranquilamente. Aún así la vida puede dar otra media vuelta y puedes quedarte donde estabas, tu sueños se caen y te quedas rota tumbada en medio de un vacío desconocido.

Estoy aprendiendo a levantarme, cada vez lo hago más facilmente.


Published with Blogger-droid v2.0.3

domingo, 16 de octubre de 2011

Y llegó la distancia.

 Sí, y cuando te das cuenta es demasiado tarde, porque ya estais lejos, porque ya le encuentras defectos sin buscarlos, porque no lo quisiste aceptar antes... Hay momentos en los que querría ir atrás y abrazarla y decirle lo mucho que la quieres, pero ya es tarde, a ella no le gustan los abrazos y tu no sabes como darselos. Esa es la cruda realidad. Y ni siquiera tienes ganas de llorar, ni de olvidarlo todo. Sabes que la quieres, y que es posible que no la recuperes. Es posible que luchando no consigas nada, y ni siquiera lo intentas. Simplemente te dejas llevar y que pase lo que tenga que pasar. Porque ya has pasado todo el sufrimiento que tenias que pasar, porque no te valora. Asi que sabes que no vale la pena agotarse y no lograr nada. Porque tú la quieres, pero ella no siente lo mismo que tú, para ella solo eres una persona importante cuando necesita ayuda, cuando está bien no significas nada para ella, y no hablais, y si tú estás mal no le puedes contar nada porque  básicamente no le importa. Tú no quieres perderla, aunque tampoco tenga sentido tenerla, pero tampoco tienes opciones. Lo único que puedes hacer es aceptarlo y pasar página, y si quiere volver algún día, pensartelo dos veces, y asegurarte de que va a valer la pena sufrir por una persona que no te corresponde.
  
 

sábado, 15 de octubre de 2011

Y lo único que sé hacer es callarme.

Un tópico; Llegar al cielo cuando estas feliz, su consecuencia; ir al suelo cuando te sientes mal.
Y yo, que salto, chillo, sonrío, me río... cuando estoy feliz, cuando estoy triste, me siento en el suelo y me quedo pensando en silencio sobre cosas que seguramente no deberia de pensar. Ayer mismo, me comía el mundo, me daba igual no salir un viernes, que mis amigos no me hablaran. Ahora estoy en blanco, no siento, solo pienso. Ni siquiera la música lo soluciona, ni mi guitarra. ¿Por qué me tocó a mi ser tan inestable, tan sensible? ¿Por qué no pude ser despreocupada y feliz? ¿Por qué tengo que vivir asustada por todo?
Soy así, no soy una persona positiva ni sonriente, aunque tampoco soy una persona depresiva y negativa. Sólo soy yo, una chica que se asusta por muchas cosas, y que no sabe cómo decir te quiero.
Porque hay momentos, en los que quiero abrazar a una amiga y no puedo. Porque no se cómo hacerlo sin que se asuste, sin crear una situación incomoda... pero a veces es lo que más quiero. Dar un abrazo, o un beso en la mejilla, pero no puedo. Porque no conozco a mucha gente tan cariñosa, y yo no me atrevo a serlo, aunque lo sienta.

viernes, 14 de octubre de 2011



 Estamos en el recreo, cada persona a su propio mundo. Y suena una música electrónica; todos miramos hacia la radio con rabia, porque dan ganas de bailar, pero no queremos quedar en ridículo. Al comenzar la música, un chico junto a un banco, empieza a saltar con la mano en alto, sonriendo.
Todos le miramos, creo que con envidia, porque nosotros no somos tan valientes, espontáneos o despreocupados como para hacer algo así.
 Me gustaría saber lo que piensa ese chico que salta.